07 DE JUNIO, FRONTERA NORTE
El 7 de junio celebramos los 146 años del Asalto y Toma del Morro de Arica, un episodio destacado de nuestra historia militar, protagonizado por valientes soldados chilenos.
La ciudad de Arica, testigo y custodio de este acontecimiento en la vida nacional, nos recuerda anualmente que nuestra historia puede ser un activo vivo. Su comunidad festeja con orgullo y emoción esta fecha mediante diversas ceremonias y actos públicos, demostrando un ejemplo inspirador para todo el país. Por esta razón, los medios de comunicación y las autoridades educativas y culturales tienen la responsabilidad de promover en las generaciones actuales y futuras la comprensión y la valoración por nuestro rico pasado histórico.
La conquista del Morro de Arica, tras un intenso combate, tuvo un impacto estratégico fundamental: debilitó al Ejército peruano con la pérdida de su base naval y terrestre, cerró la salida al Océano Pacífico para Bolivia y abrió el camino para que Chile pudiera conquistar Lima, objetivo alcanzado siete meses después. Todo el mérito de esta jornada corresponde a los regimientos 3ro y 4to de línea que lucharon con gran valentía, por lo que los periódicos nacionales de esa época respondieron con entusiasmo, dedicando extensos artículos a las acciones del Ejército de Chile. La victoria en Arica llenó de alegría el corazón de todos los chilenos y ayudó a consolidar nuestra frontera norte con todas las riquezas que esto implica.
Este día tan significativo es propicio para recordar a ciertas personalidades, como el general Manuel Baquedano, el coronel Pedro Lagos y el teniente coronel Juan José San Martín, quienes demostraron un profundo amor por la patria, dejando un legado de valor y compromiso que sigue inspirando a generaciones de chilenos
Sin embargo, más allá de la victoria, esta fecha nos invita a meditar sobre los valores que encarnaron los soldados chilenos que participaron en la guerra, provenientes de la ciudad, del campo y la minería: valentía, disciplina, honor y compromiso. Estos valores, a lo largo del tiempo, se han transmitido de generación en generación y hoy se combinan con nuevas tecnologías, equipamiento moderno y capacidades avanzadas, sin nunca perder el espíritu de sacrificio y entrega que caracterizó a nuestros antepasados. Por ello, elevemos nuestro pensamiento en memoria de los hombres que marcaron la historia en el Morro de Arica; que su legado permanezca en nuestros corazones y nos dirija siempre en la construcción cotidiana de un país más unido, consciente y orgulloso de su historia.
