El ejemplo del Combate de La Concepción a 144 años
Cada 9 de julio, los que juran a la Bandera a lo largo del país adquieren el compromiso de honor —rendir la vida si fuese necesario—, conectando a nuevas generaciones de oficiales, suboficiales, cadetes, dragoneantes y soldados conscriptos con un episodio que ocurrió hace 144 años en la sierra peruana: el Combate de La Concepción. Allí, una pequeña guarnición chilena al mando del capitán Ignacio Carrera Pinto junto a tres mujeres que acompañaban a los soldados y una guagua, quedó aislada en medio de un escenario hostil durante la Campaña de la Sierra en la Guerra del Pacífico y terminó enfrentando un desenlace fatal tras resistir durante dos días.
Con el paso del tiempo sigo pensando que, para promover el sentido de identidad patria, debemos rescatar y conocer las gestas de nuestra historia militar, y este hecho en particular recuerda el sublime sacrificio de los 77 hombres de la 4ta compañía del Regimiento Chacabuco y sus elevados ideales de esfuerzo, sacrificio, grandeza de espíritu y ejemplo, que lo llevaron a ella, lo que constituye la inspiración del sagrado juramento y Día de la Bandera. En la memoria institucional, — La Concepción— aparece como un ejemplo de coherencia entre compromiso y conducta, donde la rendición no fue considerada una alternativa viable.
Sin embargo, toda conmemoración de este tipo también invita a una lectura más amplia. Detrás del relato heroico hay jóvenes soldados de los más variados orígenes y lugares del país, enfrentados a situaciones extremas. La obediencia amparada en la ordenanza militar que viene de Carlos III del año 1776, lleva a actos heroicos que dejan una pregunta que atraviesa la historia militar de cualquier país: ¿qué significa resistir cuando la derrota es inevitable? En La Concepción, la respuesta quedó escrita en la decisión de sostener una posición hasta el final.
Este hecho de gran bravura y convicción encuentra similitud por causa del heroísmo de los soldados en el episodio histórico de los 300 espartanos de Leónidas que murieron en las Termópilas, constituyéndose en un símbolo de valentía y fuente de inspiración y alabanzas para la Grecia Antigua.
Hoy, el Juramento a la Bandera se realiza como una ceremonia de compromiso con el servicio al país. En ese acto donde participan las principales autoridades, conviven dos dimensiones: la construcción de un nuevo compromiso de jóvenes chilenos con la patria y la memoria de quienes estuvieron en situaciones límite hace 144 años. Recordar: La Concepción no debería ser solo un ejercicio de exaltación, sino también una oportunidad de reflexión, porque la historia siempre deja una pregunta abierta: ¿cómo honrar el pasado sin perder de vista el heroísmo de quienes lo protagonizaron? Esperamos que las autoridades, especialmente de cultura y educación, sepan crear en las nuevas generaciones conciencia histórica, que ayude a comprender y valorar de mejor manera lo ocurrido un 9 y 10 de julio de 1882 y resalte especialmente en los colegios el Día de la Bandera.
